Ut Ómnibus Glorificetur Deus (para que en todo sea glorificado Dios).

Santa Regla de San Benito, capítulo 57.

lunes, 28 de diciembre de 2020

Pureza del alma

 

La ausencia de maldad es la pureza natural de un alma que se comporta en todo encuentro según el estado en que ha sido creada.

Juan Clímaco

martes, 3 de noviembre de 2020

Simplicidad

   

Huyamos del precipicio de la hipocresía y del abismo de la duplicidad, escuchando estas palabras: "los que obran mal son excluidos" (Sal 36,9); "Se secarán como la hierba, como el cesped verde se agostarán" (Sal 36,2), porque los tales son pasto de los demonios. 

Juan Clímaco

sábado, 22 de agosto de 2020

Dimensión eclesial

 

"Los miembros de los institutos religiosos han de practicar asiduamente el espíritu y la práctica de la oración... Celebren la sagrada liturgia, máxime el sacramento misterio de la Eucaristía, orando de corazón y oralmente según el espíritu de la Iglesia... Acrecienten de día en día su vivir y su sentir con la Iglesia y entréguese totalmente a su misión" .

 Dom Ambrose Southey

sábado, 15 de agosto de 2020

Corrección fraterna

 

El hombre es pecador, y está cargado de defectos. La corrección fraterna es una buena ayuda en orden a identificarse más con Cristo. Por otra parte, evita la "murmuración": lo que está mal se corrige, cerrando el paso a la crítica, contraria al espíritu de fraternidad.

 Santa Teresa de Jesús

jueves, 6 de agosto de 2020

Si vis pacem, para bellum!




Si quieres la paz, prepara la guerra, frase del mundo romano que tiene mucho que ver con la vida de los cristianos en el desierto; su paz llega tras dura lucha. La vida en el desierto es para cenobitas y solitarios un duro combate, pues, así como los que viven en comunidad tienen su lucha con los hermanos negligentes, los solitarios pelean directamente contra el mal personificado en la figura del demonio; su campo de batalla es el alma con sus inclinaciones y pensamientos torpes.


PP. del Desierto

viernes, 10 de julio de 2020

Arrepentimiento



Nuestro espíritu vive en estado de entusiasmo agradecido cuando se revela a nosotros el santo Misterio, que trasciende al intelecto creado: el misterio del Dios viviente, a quien podemos dirigirnos diciéndole "tú". Su sublime grandeza nos asusta; su humanidad nos sorprende. Y hasta donde sea que hayamos llegado en la aspiración de todo nuestro ser hacia él, hemos sentido con alegría el proceso de esta ascensión. Al mismo tiempo, sin embargo, Él se nos muestra más y más inaccesible. Y, sucede, a veces, que estamos en el límite de nuestras fuerzas, que la desesperación nos embarga y nos vemos a punto de sucumbir; más, de pronto, Él, a quien ya no esperábamos, está con nosotros y nos abraza con amor.

Archimandrita Sophrony
Ediciones Sígueme.