sábado, 24 de junio de 2017

Tres cosas que llevan a la locura



Tres cosas son las que llevan a la locura, a saber: la demasiada escrupulosidad, una indiscreta austeridad corporal (especialmente la privación de sueño y de comida) y la demasiada curiosidad del entendimiento por querer entender, discurrir, etc. Como Dios distribuye sus dones según quiere, y su voluntad es que sean diferentes, cada uno deberá medir sus propias fuerzas, para no quedar en ridículo y más bien que contemplativos y santos se conviertan en idiotas, al abarcar más de lo que pueden. No todos tenemos la capacidad de Juan Bautista, los apóstoles, san Antón, etc. Advierte san Gregorio a este propósito que algunos son aptos para la vida contemplativa y otros para la vida activa y se arruinan cuando invierten su destino. Entiéndase bien, claro está, que nos referimos al caso de entregarse a una vida disconveniente por completo. Porque aquel que se ejercitase en cosas que no implican peligro alguno, por ejemplo, mortificación de pecados y defectos notorios, en el progreso de virtudes auténticas (lo cual es propio de la vida activa) y en la elevación amorosa de la mente a Dios, hallará ciertamente conformidad con su módulo de vida contemplativa y harto contento sin que Dios le permita volver al vacío. Nadie se crea privilegiado o se preste a revelaciones, a no ser que tenga evidencia de ser llevado o iluminado por Dios. Es menester en este punto tener discreción de espíritus.


Enrique Herp

miércoles, 3 de mayo de 2017

Fortaleza del alma



Trae ordinaria confianza en Dios, estimando en ti y en los hermanos lo que Dios más estima, que son los bienes espirituales.  


San Juan de la Cruz

viernes, 18 de noviembre de 2016

Voluntad de Dios


La abeja no se para nunca sobre lo que está sucio, sino sobre las flores; en cambio las moscas sí se paran. Así las almas que no son tan espirituales, se detienen en las cosas de la tierra, mientras que las almas espirituales sólo se paran en las cosas espirituales...

Sor Benigna Consolata