miércoles, 28 de febrero de 2018

Himnos sagrados a Dios



Igual que allí donde hay cieno corren los cerdos y donde existe una planta aromática e incienso allí habitan las abejas; así también, donde están los cantos adúlteros, allí se congregan los demonios, mas donde están los cánticos espirituales, revolotea la gracia del Espíritu Santo que santifica la boca y el alma. Estas cosas las digo no sólo para que alabéis vosotos, sino para que también enseñéis a entonar tales canciones a los hijos y a las mujeres; y no sólo cuando tejen o realizan los otros trabajos, sino sobre todo en la mesa. Puesto que, realmente, cuando el diablo más acecha es en los convites, hostigando con la borrachera y la voracidad, con la risa confusa y el ánimo distraído, es entonces cuando se hace necesario -antes de la mesa y tras la mesa-, armarse con la proteción de los salmos y, en común con la mujer y con los hijos, ponerse en pie en el convite y cantar himnos sagrados a Dios.

Juan Crisóstomo