Muchas personas se imaginan que deberían realizar grandes obras en cuanto a cosas exteriores, como
son ayunar, ir descalzo y otras actitudes por el estilo, que se llaman obras de penitencia. [Pero] la verdadera
penitencia y la mejor de todas, con la cual uno logra enmendarse fuertemente y en el más alto grado, consiste en que el hombre le dé la espalda completa y perfectamente a todo aquello que no es del todo Dios ni
divino en él mismo y en todas las criaturas, y que se vuelva cabal y completamente hacia su querido Dios, con un amor imperturbable, de manera que su devoción y su anhelo [de encontrarlo] sean grandes. En
aquella obra en la cual estás más dispuesto [a ello], eres también más justo; cuanto más aciertas en este
aspecto, tanto más verdadera es la penitencia y borra proporcionalmente más pecados e incluso todo castigo. Sí, es cierto, rápido y a la brevedad podrías dar la espalda a todos los pecados con tanto vigor y tanta
repugnancia verdadera y dirigirte con el mismo vigor hacia Dios que —aunque hubieras cometido todos los
pecados hechos jamás desde los tiempos de Adán y a hacerse de ahora en adelante— todo esto te sería
completa y absolutamente perdonado junto con el castigo, de modo que tú, si murieras en este instante, te
irías a ver el rostro de Dios.
MAESTRO ECKHART

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