Ut Ómnibus Glorificetur Deus (para que en todo sea glorificado Dios).

Santa Regla de San Benito, capítulo 57.

jueves, 20 de agosto de 2026

Evitar el ocio y las chanzas.


 


...hay que evitar la ociosidad en el ocio mismo. Huye, pues de la ociosidad, madre de las chocarrerías y madrastra de las virtudes. Entre seglares, las palabras maliciosas no pasan de ser palabras maliciosas; en boca del sacerdote son blasfemias. No obstante, cuando surjan tal vez sea prudente tolerarlas, pero nunca repetirlas. Lo mejor es cortarlas con gracia y disimulo, encauzando la tertulia hacia temas amenos que puedan interesar y así eclipsar a los anteriores. Consagraste tu boca al Evangelio, no es lícito abrirla maliciosamente. Acostumbrarse a ello es sacrilegio. Los labios del sacerdote han de guardar el saber y en su boca se busca la doctrina, no la picaresca y el chisme.



SAN BERNARDO DE CLARAVAL.

EDICIÓN PREPARADA POR 

LOS MONJES CISTERCIENSES DE ESPAÑA.

BIBLIOTECA DE AUTORES CRISTIANOS.

miércoles, 19 de agosto de 2026

Valor en la prueba.


 

El demonio ha sido designado verdugo de mi justicia para atormentar a las almas  que miserablemente me han ofendido. En esta vida lo he puesto para tentar, causando molestias a mis criaturas; no para que sean vencidas, sino para que triunfen y reciban de mí la gloria de la victoria por la manifestación de sus virtudes. Nadie debe de temer combate alguno, ni las tentaciones que les vengan del demonio, pues yo os he dado fortaleza con la sangre de mi Hijo. Ni el demonio ni criatura alguna puede cambiar vuestra voluntad, por ser vuestra y dada por mí con el libre albedrío.

Por lo tanto, la podéis seguir o abandonar según os plazca. Es el arma que ponéis en manos del demonio; concretamente un cuchillo con que os hiere y mata. Pero, si el hombre no pone el cuchillo de su voluntad en manos del demonio, o sea, no consiente sus tentaciones y sugerencias, jamás será herido por la culpa del pecado en tentación alguna, antes bien lo fortalecerán cuando abra los ojos de la inteligencia para contemplar la caridad, la cual permite que seáis tentados sólo para llegar a la virtud y manifestarla.

La virtud no se consigue sino por el conocimiento de sí mismo y de mí. Este conocimiento se adquiere con más perfección en el tiempo de la tentación, porque entonces vemos que el hombre, de por sí, nada es, ya que no puede evitar los trabajos y sugerencias de que desearía escapar. Me conoce por la voluntad, que se haya fortalecida con mi bondad, que no consiente tales pensamientos, y porque ha visto que mi caridad le ayuda, porque el demonio es débil, y por sí mismo no puede sino lo que yo le permito por amor o por odio, para que venzáis y no seáis vencidos y para que lleguéis al conocimiento perfecto de mí y de vosotros, a fin de que la virtud quede patente, ya que un contrario puede conocerse mejor por su contrario.


Santa Catalina de Siena.

Diálogos, oraciones, y soliloquios.

Biblioteca de Autores Cristianos.

Virtud de la humildad.


 


Se le preguntó a un anciano:

<<¿Cómo puedo conseguir ser humilde?>>

A lo que respondió:

<<Preocúpate sólo de tus propios defectos.>>



LA VOZ DEL DESIERTO.

Editorial Arca de la Sabiduría.



La verdadera obediencia.



La verdadera y perfecta obediencia es una virtud por encima de todas las demás, pues ninguna obra, por grande que sea, puede tener lugar o ser realizada sin esta virtud. Y una acción, por pequeña e insignificante que sea, es más provechosa cuando se hace desde la verdadera obediencia, ya sea decir misa o escucharla, rezar, meditar o lo que se te pueda ocurrir. Pero fíjate en una ocupación cualquiera; por insignificante que sea, la verdadera obediencia la hace más noble y mejor para ti. La obediencia produce siempre lo mejor en todo. Ciertamente en aquello que hacemos de verdad por obediencia nunca hay equivocación.


ECKHART.

"DIOS EN TI". 

BIBLIOTECA DOMINICANA.

martes, 18 de agosto de 2026

Nada que se entrega se pierde.


 

He aquí lo que has de hacer. Eleva tu corazón al Señor; con un suave movimiento de amor, deseándole por si mismo y no por sus dones. Centra tu atención y deseo en él y deja que sea esta la única preocupación de tu mente y tu corazón. Haz todo lo que esté en tu mano para olvidar todo lo demás, procurando que tus pensamientos y deseos se vean libres de todo afecto a las criaturas del Señor o a sus asuntos tanto en general como en particular. Quizá pueda parecer una actitud irresponsable, pero, créeme, déjate guiar; no les prestes atención…



LA NUBE DEL NO-SABER

ANÓNIMO INGLÉS DEL S. XIV

Edt. San Pablo.

Oración.


 Quien pierde la oración, pierde lo mejor.


San Agustín

Vida interior.


 ... el que quiera vida interior necesita desearla vivamente y pedirla a Dios, aplicándose a ella con toda diligencia. De nuestro Señor viene la gracia y los auxilios para las prácticas externas y para los ejercicios amorosos del hombre interior, en la medida que cada uno se dispone, haciendo lo posible de su parte.


Herp

Directorio de Contemplativos.

Edic. Sígueme

Santa Obediencia.


 

En el mundo hacía yo lo que quería... buscaba el consuelo de mi alma, pedía y obraba para la gloria de Dios, pero siempre guiado por mi voluntad y mi modo de ver. Ahora es otra cosa. No puedo hacer lo que quiero... Bien es verdad que no quiero nada, pero bueno, ... ya me entiendes... mi deseo es entregarme a Jesús en todo, y el modo de hacerlo veo claro no está más que en la obediencia.


San Rafael Arnáiz.

El deseo de Dios y la Ciencia de la Cruz.

Biblioteca Cisterciense; Edt. Monte Carmelo.