Dicen que los demonios se oponen a otros demonios. Pero yo sé que todos unidos buscan nuestra pérdida.
JUAN CLIMACO.
ESCALA ESPIRITUAL O DEL PARAÍSO.
ESCALÓN VIGESIMOSEXTO.
Dicen que los demonios se oponen a otros demonios. Pero yo sé que todos unidos buscan nuestra pérdida.
JUAN CLIMACO.
ESCALA ESPIRITUAL O DEL PARAÍSO.
ESCALÓN VIGESIMOSEXTO.
Ningún hombre sensato, pienso, me contradecirá al decir que la murmuración es engendrada por el odio y el rencor. Y por eso es necesario que ella se ponga después de sus progenitores.
JUAN CLIMACO
ESCALA ESPIRITUAL O DEL PARAÍSO.
DÉCIMO ESCALÓN.
Cuando un espíritu invisible se hace presente, se estremece el cuerpo de temor; pero si se torna presente un ángel se regocija el corazón de los humildes. Por tanto, sintiendo por este efecto la presencia de su venida, corramos de prisa a la oración, porque nuestro buen guardián viene a unirse a nuestra oración.
El que ha vencido la pusilanimidad, es evidente que ha consagrado su vida y su alma a Dios.
JUAN CLIMACO.
ESCALÓN DECIMONOVENO.
ESCALA DEL PARAÍSO.
EDICIONES MONTE CASINO.
El abad Macario ha dicho:
<<Para el auténtico monje, algo debe de serle del todo extraño: encolerizarse>>
LA VOZ DEL DESIERTO.
EDITORIAL ARCA DE LA SABIDURÍA.
Una cuestión clave es la del discernimiento entre las veces en que conviene ser activo y esas otras en que, por el contrario, hay que estar pasivo en la oración.
A veces hay que estar activo, pues si no se cae en la pereza o en la rutina. Es necesario meditar, leer, hablar, poner en movimiento y alimentar activamente nuestra fe, nuestra esperanza, nuestro amor.
Otras, por el contrario, tenemos que dejar a un lado la lectura, la meditación, la actividad, quedar más bien tranquilo y silencioso, pues el Espíritu Santo nos hace el regalo de entrar en una gracia contemplativa: sentimos en nuestro corazón una inclinación a callarnos, sin actividad particular de la inteligencia, sino en una simple atención amorosa a la presencia de Dios. El pensamiento y la imaginación pueden ir un poco de aquí para allá, pero en el corazón hay una atención amorosa a Dios, y eso basta. No hay necesidad de muchos pensamientos ni palabras, sino sencillamente mantener esta atención amorosa del corazón.
JACQUES PHILIPPE.
LA ORACIÓN OXÍGENO DEL CREYENTE.
EDITORIAL RIALP.
La tercera cautela que has de advertir es que nunca en los ejercicios espirituales pongas los ojos en lo sabroso de ellos para asirte a él, sino en lo desabrido y trabajoso de ellos para abrazarlo, porque de otra manera ni perderás amor propio ni ganarás amor de Dios.
SAN JUAN DE LA CRUZ.
Notas biográficas
por José Jiménez Lozano.
Jamás dejes de hacer las obras por el sinsabor que en ellas hallares, si conviene que se hagan, ni las hagas por el sabor que te dieren, si no convienen tanto como las desabridas, porque sin esto es imposible que ganes constancia y que venzas tu flaqueza.
SAN JUAN DE LA CRUZ.
Notas biográficas
por José Jiménez Lozano
La primera cautela para librarte de todas las turbaciones e imperfecciones que se te puedan ofrecer acerca de las condiciones y trato de los religiosos y sacar provecho de todo acaecimiento conviene que entiendas que no has venido al convento sino para que todos te labren y ejerciten, y que todos son oficiales que están en el convento para eso, como a la verdad si lo son, y que unos te han de labrar de palabra y otros de obra, otros de pensamientos contra ti, y en que todo esto tu has de estar sujeto como la imagen al que la labra y al que la pinta y al que la adorna, y si esto no guardas, ni te sabrás hacer bien con los religiosos en el convento, ni alcanzarás la santa paz, ni te librarás de muchos males.
SAN JUAN DE LA CRUZ.
Notas biográficas
por José Jiménez Lozano
Quien mueve y vence a Dios es la esperanza confiada. Y así, para conseguir la unión de amor, le conviene al alma caminar con la esperanza sólo en Dios, y sin ella no alcanzará nada.
SAN JUAN DE LA CRUZ.
Notas biográficas por
JOSÉ JIMENEZ LOZANO.
No se recibirá la corona del premio si no se combate de acuerdo con las reglas y el reglamento (2 Timoteo 2, 25).
EL COMBATE ESPIRITUAL.
DE SAN FRANCISCO DE SALES
Por: P. LORENZO SCÚPOLI
Estábamos un día en la oración y vio el Padre que algunos monjes hablaban entre sí; los mandó ponerse en la puerta de la Iglesia, aunque fuesen los clérigos y los más ancianos, y por espacio de siete días se postraron en tierra, ante todos los que entrasen y saliesen de ella.
JUAN CLIMACO.
Cuarto escalón: la obediencia.
ESCALA DEL PARAÍSO.
EDICIONES MONTE CASINO.
Tenga fortaleza en el corazón contra todas las cosas que le movieren a lo que no es Dios, y sea amiga de la pasión de Cristo. (1b 94).
SAN JUAN DE LA CRUZ
PENSAMIENTOS.
Pedro Jesús Lasanta.
EDICIONES PAULINAS.
Esto fue lo que le preguntaron cierta tarde al Abad Daniel algunos monjes que no sabían de qué manera el cuerpo y el espíritu contribuyen fraternalmente al desarrollo del hombre. Y el abad Daniel se pensó un poco lo que iba a decir a los monjes y, finalmente, habló y dijo:
-Miren: en la medida en que el cuerpo prospera y engorda. el alma se debilita. Y el alma prospera y se hace fuerte cuando el que se debilita por la mortificación es el cuerpo.
APOGTEMAS
DE LOS PADRES DEL DESIERTO.
Editorial: MONTE CARMELO.
En los gozos y gustos acude luego a Dios con temor y verdad, y no serás engañado ni envuelto en vanidad.
SAN JUAN DE LA CRUZ.
Notas biográficas por
JOSÉ JIMENEZ LOZANO.
Muchas veces tenemos tiempo para tantas cosas inútiles, para leer tonterías en libros, revistas y diarios de poca seriedad, para pasarnos horas enteras en los cafés, o para malgastar un cuarto o media hora en la calle. Todo esto no es más que disipación en la que malgastamos el tiempo y las fuerzas.
¿Es que no es posible ahorrar una hora en la mañana, en la que podamos recogernos en vez de distraernos, en la que no malgastemos nuestras energías, sino que ganemos fuerza para vencer con ellas en las luchas que nos depara el día?... Hemos de vivir de tal manera que a la una se suceda la otra y éstas preparen las que vienen.
EDITH STEIN.
(Teresa Benedicta de la Cruz)
LOS CAMINOS DEL SILENCIO INTERIOR.
EDITORIAL DE ESPIRITUALIDAD.

Exilio voluntario es abandonar sin mirar para atrás todo aquello que en la patria nos impide alcanzar la meta de la piedad. Exilio voluntario es el comportamiento reservado, sabiduría que permanece desconocida, prudencia oculta, vida escondida, propósito secreto de meditación silenciosa, apetencia de lo sencillo, anhelo de estrechez, fundamento del deseo de Dios, abundancia de la caridad, renuncia a la vanagloria, abismo de silencio.
JUAN CLÍMACO.
ESCALA ESPIRITUAL O DEL PARAÍSO.
Tercer escalón: exilio voluntario.
SAN BERNARDO DE CLARAVAL.
Edición bilingüe preparada por
LOS MONJES CISTERCIENSES DE ESPAÑA.
BIBLIOTECA DE AUTORES CRISTIANOS.
<<¡Y el Verbo se hizo carne>>! He aquí la Verdad sublime del establo de Belén. Esa verdad, sin embargo, alcanzó todavía una nueva plenitud: <<El que come mi carne y bebe mi sangre, ese tiene vida eterna>>. El Salvador que sabe muy bien que somos hombres y que permanecemos hombres, que cada día tenemos que luchar con innumerables debilidades, viene en nuestra ayuda de manera verdaderamente divina. Así como el cuerpo necesita del pan cotidiano, de la misma manera necesita la vida divina de un sustento verdadero. <<Este es el pan vivo bajado del cielo>> (Jn 6,58). Quien hace de él su pan cotidiano realiza en su persona cada día el misterio de la Nochebuena, de la Encarnación del Verbo. Y ese es el camino más seguro para alcanzar la unión duradera con Dios y para integrarse cada día más fuerte y profundamente en el Cuerpo Místico de Cristo.
EDITH STEIN.
(Teresa Benedicta de la Cruz)
LOS CAMINOS DEL SILENCIO INTERIOR.
EDITORIAL DE ESPIRITUALIDAD.
¿Cómo te atreves a holgarte tan sin temor, pues has de aparecer delante de Dios a dar cuenta de la menor palabra y pensamiento?
SAN JUAN DE LA CRUZ.
Notas biográficas por
JOSÉ JIMENEZ LOZANO.
Más que la carne es el corazón (cor), el espíritu, el que está herido. Hay en nosotros una desconcertante incoherencia, una extraña alianza de aspiraciones contrarias, <<un matrimonio de la razón con la muerte>>. Y dentro del corazón, el núcleo esencial que caracteriza a la persona humana, la libertad. Bernardo toca con el dedo el drama a carne viva del hombre, un drama paradójico. <<Es la misma voluntad que, libre, se ha hecho esclava del pecado, consintiendo en él; la voluntad se somete por sí misma al pecado. Miseria y grandeza del hombre: libertad y esclavitud simultáneas. Esclavo por causa de la necesidad, libre a causa de la voluntad. <<Soy libre porque soy semejante a Dios, soy miserable porque soy contrario a Dios>>.
El conocimiento del corazón, de la paradoja que el hombre encierra, es el camino de la verdadera ciencia interior: <<Lee hombre en tu corazón; lee dentro de ti mismo>>. Es el punto de partida de la conversión. Es una lectura que proporciona un conocimiento experiencial, no nocional ni conceptual. Al fin y al cabo, el único método de la auténtica ciencia interior. Todo se reduce a conocer el drama del corazón asumiéndolo en Dios. Es parte del ejercicio de la <<consideratio>>, como se dirá más adelante. Guillermo de Saint-Tierry, más que Bernardo quizá, propugna un conocimiento experiencial sosegado y optimista, porque, en última instancia, la paradoja se resuelve por sí misma. En el fondo del corazón siempre hay un encuentro. Pero es preciso horadar. <<Profundicemos dentro de nosotros mismos, en nuestro microcosmos, en este pequeño mundo en miniatura que somos, y veamos algo allá adentro...>>. La naturaleza del hombre no está afectada por el mal en sus raíces esenciales.
Bernardo descubre, en el colmo de la contradicción y de la división, una capacidad de Dios y un reflejo de su grandeza. La miseria y sus secuaces son la condición indispensable para que el hombre sea <<capax Dei>>, capacidad de Dios. Comentando a Habacuc (2,1), Bernardo evoca la voz de Dios que habla al corazón del hombre y que no cesa de llamarle hacia ese centro, su propio interior, en donde tendrá que oír reproches y avisos, consejos y consuelos, es decir, palabras agridulces. <<Que nuestra preocupación no se escape hacia lo esfumoso de este miserable cuerpo, sino al corazón, en donde Cristo mora>>. Miseria, pues, instalada en el núcleo del núcleo de la persona, valga la redundancia. Mientras instalada en la libertad, la vida del corazón, glándula pineal de la vida espiritual. En su misma raíz, la voluntad es libertad, <<ubi libertas, ibi consensus>>. <<Tam liberrimum quam spontaneum>>.
SAN BERNARDO DE CLARAVAL.
Edición bilingüe preparada por
LOS MONJES CISTERCIENSES DE ESPAÑA.
BIBLIOTECA DE AUTORES CRISTIANOS.
Esta región de la desemejanza corresponde al estado de pecado original. Una situación que embarga al hombre desde el instante en que nace, incluso si todavía no ha optado por el mal. Es como un eco lejano de la historia de lo que los existencialistas denominarán el pecado de la existencia. Sin embargo, la expresión y el sentido de la región de la desemejanza no es unívoca. Su simbolismo abarca tres planos superpuestos. La presente vida es de suyo una región de desemejanza. Aquí nunca será posible consumar la plena semejanza con Dios. El medio ambiente, el tópico del mundo, en donde el hombre corriente vive, es, para nuestros cistercienses, la región de la desemejanza, ya que fomenta el clima adecuado al pecado y a sus secuelas.
Bernardo concibe la miseria del hombre desemejante, encarnada en su misma persona, superior a cualquier otro tipo de miseria física o filosófica. La desemejanza es vital. Bernardo descubre su <<yo>> de miseria en cuyo rescoldo late un Dios que salva. Confiesa que su carne está viciada por una costumbre mala. La memoria de los pecados pasados es como una sentina inmunda que es preciso purificar sin descanso. <<Esta pesadez de la carne que oprime al espíritu la conocemos por propia experiencia y por la enseñanza del texto sagrado>>.
En el primer sermón sobre la Septuagésima, Bernardo describe los obstáculos e impedimentos que retardan nuestra unión con Dios: ignorancia de nuestro verdadero bien, placer malo, amargura, envidia. La concupiscencia es como una mancha que contamina todo el ser del hombre <<peste de múltiples formas>>, <<virus pestilentes>> que atacan a los sentidos internos y externos y que nos inclinan a la ambición, a la avaricia. El hombre creado a imagen y semejanza de Dios, no comprendió su grandeza y bajó desde la semejanza hasta la desemejanza. ¡Terrible desemejanza!, cambió el paraíso en infierno, de ángel en jumento, de Dios en diablo. Abominable conversión, trueque de gloria en miseria, de vida en muerte, de paz en combate, con esclavitud sin fin. Maldito hundimiento, de las riquezas en la pobreza, de la libertad en la esclavitud, de descanso en fatiga. Desgraciados todos nosotros, nacidos miserables, vemos la luz de la existencia en el llanto, trabajamos en fatiga y morimos en dolor. Progenitores y vástagos somos de un pecador. Saltamos a la existencia ya pecadores, engendrados por un corrompido; corrompidos y forzados también nosotros por el gen de un forzado. Gente pecadora, pueblo cargado de culpas, raza de malvados, hijos degenerados que acumulamos delito tras delito. En su presencia somos como si no existiéramos. Nos tenemos por algo, pero para él no contamos absolutamente nada. Heridos, entramos en el mundo, vivimos en el mundo y salimos del mundo. De la planta del pie a la cabeza no hay parte ilesa en nosotros>>
La guerra nos invade por todas partes. Tomamos conciencia de nuestro estado de miseria cuando nos asaltan las tentaciones. El enemigo se vale de nuestra misma naturaleza. Bernardo lo describe patéticamente: <<Nos amarra con nuestro cinturón y nos golpea con nuestro propio cayado>>. <<Cada día y cada noche leemos y cantamos las palabras de los profetas y de los evangelios. ¿De dónde saltan tantos pensamientos vanos, nocivos, obscenos, que nos torturan por la impureza, el orgullo, la ambición y por cualesquiera otras pasiones, hasta el punto de que apenas podemos respirar en la serenidad de sublimes consideraciones? ¡Que desgraciados somos a causa de la tibieza en nuestro corazón!>>.
SAN BERNARDO DE CLARAVAL.
Edición bilingüe preparada por
LOS MONJES CISTERCIENSES DE ESPAÑA.
BIBLIOTECA DE AUTORES CRISTIANOS.
El mismo abba Macario decía: <<Si cuando reprendes a alguien te dejas llevar por la cólera, sacias tu propia pasión. No debes jamás destruirte a ti mismo ni por salvar a otro>>. (Alf, Macario 17).
APOGTEMAS
DE LOS PADRES DEL DESIERTO.
Este fenómeno se expresa dinámicamente como un vagabundeo, un errar peregrinante, sin brújula ni dirección, por los caminos del tiempo y del espacio. Es toda la temática de la elongatio. San Bernardo describe un viaje por mar con imágenes muy patéticas. <<No se trata ahora del navío del negociante, sino del barco de la seguridad malsana. El viejo pirata lanzó al hijo descarriado con los impetuosos vientos del halago, hasta esa región lejana de la desemejanza: allí se convirtió en esclavo>>. La elongatio es un alejamiento de la región natural. Tal situación queda descrita en contornos de permanencia en una región extraña. Son imágenes topográficas con un sentido de valor referencialmente entitativo. La <<región>> es una especie de campo de conciencia dinámica. La simbólica espacial expresa y realiza la dehiscencia interna del hombre y corresponde a las estructuras fundamentales de la conciencia en sus relaciones con el yo, el mundo y Dios. Alienada de la vida de Dios, arrojada de delante de su rostro, el alma habita en la región del trastorno, la tierra de Naím, id est commotionis, el Egipto de las tinieblas; y queda sometida a un tiránico faraón. Es la tierra del olvido, cloaca, región de cautividad.
De este modo el hombre encarna al hijo pródigo, <<alienatum a similitudine divinae bonitatis>>. En un primer momento no se da alejamiento, sino únicamente separación. El alejamiento acontece al salir uno de sí mismo con la pérdida de la discreción y la inclinación al pecado. De este modo el culpable, lejos de toda interioridad, convertido en bestia de carga, se siente solo, embargado en su propio llanto, y se acuerda de su padre y de su patria.
SAN BERNARDO DE CLARAVAL.
Edición bilingüe preparada por
LOS MONJES CISTERCIENSES DE ESPAÑA.
BIBLIOTECA DE AUTORES CRISTIANOS.
Mientras arde el fuego de la carne castiguémosla en todo tiempo y lugar, guardando la abstinencia, más después, apagado este fuego -lo cual me parece que no será antes de la tumba- podremos esconder nuestra actividad espiritual.
JUAN CLÍMACO
ESCALA ESPIRITUAL O DEL PARAÍSO.
EDICIONES MONTECASINO
Y el hermano... le preguntó al abad Poimén qué cosa es encolerizarse en vano contra su Hermano. Y el abad sabio le dijo esto:
-Sea como sea la arrogancia con que tu Hermano te injuria, si tú te encolerizas contra él, te encolerizarás en vano. Y, si él te arranca el ojo derecho y te amputa la mano derecha y tú te encolerizas, te encolerizarás en vano. Pero si él te separa de Dios, entonces encolerízate.
APOGTEMAS
DE LOS PADRES DEL DESIERTO.
Tal caída es una deformación, una deformidad extranjera. La persona se decolora porque ha perdido su propia dracma en medio del caos mortal de su misma casa. La casa debe ponerse en orden e iluminarse, pues el mal es un caos mortal, la noche de la desemejanza. <<La memoria, la inteligencia de los beneficios divinos y la realidad de la voluntad, indicios de una hechura a imagen de Dios, están corrompidas y disueltas en el hombre. Ha llegado el caos, la confusión, y ha invadido el corazón humano. La razón ha quedado perturbada por el pecado; el desorden se ha instalado en la razón y en la voluntad. Por eso la sensualidad reina como por derecho natural sobre la razón y sobre la voluntad>> Tal desemejanza es una pérdida en las tinieblas. La dracma sucia, spoliata decore, el polvo, la piel del pecado, las tinieblas, son una cierta imagen de la muerte. <<Hemos experimentado nosotros, desgraciados, como la astucia del diablo nos ha seducido. Pues roto el sello, se ha seguido la amarga separación, la triste desunión. Dinos, ¿en dónde se cumple lo que habías predicho, espíritu malvado: "no moriréis nunca"? Lo cierto es que morimos.
SAN BERNARDO DE CLARAVAL.
Edición bilingüe preparada por
LOS MONJES CISTERCIENSES DE ESPAÑA.
BIBLIOTECA DE AUTORES CRISTIANOS.
El pecado del hombre es un drama de división en sí mismo: es la separación entre la imagen y la semejanza... La imagen es imborrable, sella al alma y al cuerpo. Pero el alma sobre todo, formada a imagen de Dios y muy semejante a su modelo, está presente en el cuerpo como Dios lo está en el mundo. Tal doctrina, que normalmente inspira entusiasmo en un autor como Guillermo de Saint-Thierry, en Bernardo tremendamente existencial, despierta la necesidad de asumir la realidad tal cual es, bien amarga por cierto. La imagen se conserva, pero la semejanza con Dios se ha perdido. Pérdida que es una expulsión del Paraíso de la buena conciencia, con los vestidos de pieles de Adán. El hombre sale del paraíso "encorvado". El vestido superpuesto es de encorvamiento, "ánima curva", una pérdida de la rectitud. "Desemejante a Dios, desemejante así mismo". Pérdida de la unidad, logro de la duplicidad. "Un doble vestido de la semejanza y de la desemejanza". Duplicidad que implica multiplicidad y división "en la medida en que tú has abandonado a Aquel de quien eres imagen y has quedado infectado de imágenes extranjeras". "Hemos sido creados a imagen y semejanza del Creador, y hemos caído desde Dios mismo encima de nuestros pecados; e incluso más bajo que nosotros mismos, en una desemejanza tan profunda en donde de suyo no hay esperanza alguna.
SAN BERNARDO DE CLARAVAL.
Edición bilingüe preparada por
LOS MONJES CISTERCIENSES DE ESPAÑA.
BIBLIOTECA DE AUTORES CRISTIANOS.
Pues cuando pones tu amor en él y te olvidas de todo lo demás, los santos y los ángeles se regocijan y se apresuran a asistirte en todos los sentidos, aunque los demonios rabien y conspiren sin cesar para perderte. Los hombres, tus semejantes, se enriquecen de modo maravilloso por esta actividad tuya, aunque no sepas bien cómo. Las mismas almas del purgatorio se benefician, pues sus sufrimientos se ven aliviados por los efectos de esta actividad. Y por supuesto, tu propio espíritu queda purificado y fortalecido por la actividad contemplativa más que por todas las demás juntas.
LA NUBE DEL NO-SABER
ANÓNIMO INGLÉS DEL S. XIV
EDITORIAL SAN PABLO.
La doctrina de la imagen y semejanza es la clave de la espiritualidad cisterciense y de su entronque en la tradición patrística. El hombre recibió en la creación la imagen y semejanza de Dios (Guil. de TH. Super Cant.1...). Imagen que configura al mismo cuerpo humano (...). Toda la creación es imagen de Dios (...) pero es signo "muerto". La imagen es vida en el alma humana, por ser de naturaleza intelectual. Por eso el alma es sutil y poderosa. Es a la vez "spiritus-animus-anima" (pneuma-nôus-psijé) tres formas de ser y de obrar concomitantes...
Guillermo de Saint-Thierry.
Edición bilingüe preparada por.
LOS MONJES CISTERCIENSES DE ESPAÑA.
BIBLIOTECA DE AUTORES CRISTIANOS.
No se debe dar crédito a cualquier palabra ni a cualquier espíritu; más con prudencia y espacio se deben, según Dios, examinar las cosas.
¡Oh dolor! Muchas veces se cree y se dice más fácilmente del prójimo el mal que el bien. ¡Tan flacos somos!
Más los varones perfectos no creen de ligero cualquier cosa que les cuentan porque saben que la flaqueza humana se presta al mal y es muy deleznable en las palabras.
Gran sabiduría es no ser hombre inconsiderado en lo que ha de hacer, ni porfiado en su propio sentir.
A esta sabiduría también pertenece no creer a cualquier palabra de los hombres, ni decir luego a los otros lo que oye o cree.
Toma consejo del hombre sabio y de buena conciencia; y apetece más ser enseñado de otro, mejor que seguir tu parecer.
La buena vida hace al hombre sabio, según Dios, y experimentado en muchas cosas.
Cuanto alguno fuere más humilde en sí y más sujeto a Dios, tanto más sabio y sosegado será en todo.
TOMÁS KEMPIS.
LA IMITACIÓN DE CRISTO.
EDITORIAL SAN PABLO.
¡Oh imagen de Dios! Reconoce tu dignidad; reverbere en ti la impronta de tu Hacedor. Te tienes por despreciable: más no olvides que eres algo precioso... Mantén una presencialidad total en ti misma. Dedícate por entero a conocerte y a discernir de quién eres imagen, qué eres y qué puedes en Aquél cuya impronta llevas.
Guillermo de Saint-Thierry.
Edición bilingüe preparada por
LOS MONJES CISTERCIENSES DE ESPAÑA.
BIBLIOTECA DE AUTORES CRISTIANOS.
La sabiduría de los santos es saber enderezar la voluntad con fortaleza a Dios, obrando con perfección su ley y sus santos consejos.
SAN JUAN DE LA CRUZ.
Notas biográficas
por José Jiménez Lozano
La tierra era invisible e informe, las tinieblas cubrían el abismo y el Espíritu de Dios se cernía sobre las aguas. La tierra era invisible e informe antes de que Dios dijera: Hágase la luz, y antes de que se separase la luz de las tinieblas, como indica el orden de la narración. Y puesto en lo que viene a continuación, Dios manda que sea el firmamento y lo llama cielo... Ahora sin embargo, dicen: "las tinieblas cubrían el abismo, ¿qué es el abismo? Sin duda aquel en el que estarán el diablo y sus ángeles. Y esto indica también claramente en el Evangelio, cuando se dice del Salvador: los demonios que expulsaba le rogaban que no les mandase ir al abismo.
Por eso, Dios disipa las tinieblas, como dice la Escritura. Y dijo Dios: Hágase la luz, y la luz se hizo. Y vio Dios que la luz era buena, y separó Dios la luz de las tinieblas. Y Dios llamó a la luz "día" y a las tinieblas "noche". Y atardeció y amaneció, un día.
ORÍGENES.
Homilías sobre el Génesis.
Biblioteca de patrística.
Edt. Ciudad Nueva.
... Tú que corres, no imites a la mujer de Lot, sino a Lot mismo, y huye.
JUAN CLIMACO
ESCALA ESPIRITUAL O DEL PARAÍSO.
Edic. MONTE CASINO.
Quien cuida de la carne por concupiscencia y tiene rencor al prójimo por cosas temporales, ése adora a la creatura en vez de al Creador.
MÁXIMO EL CONFESOR
Biblioteca de patrística.
Edit. Ciudad Nueva.