La verdadera y perfecta obediencia es una virtud por encima de todas las demás, pues ninguna obra, por grande que sea, puede tener lugar o ser realizada sin esta virtud. Y una acción, por pequeña e insignificante que sea, es más provechosa cuando se hace desde la verdadera obediencia, ya sea decir misa o escucharla, rezar, meditar o lo que se te pueda ocurrir. Pero fíjate en una ocupación cualquiera; por insignificante que sea, la verdadera obediencia la hace más noble y mejor para ti. La obediencia produce siempre lo mejor en todo. Ciertamente en aquello que hacemos de verdad por obediencia nunca hay equivocación.
ECKHART.
"DIOS EN TI".
BIBLIOTECA DOMINICANA

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