En el mundo hacía lo que quería... buscaba el consuelo de mi alma, pedía y obraba para la gloria de Dios, pero siempre guiado por mi voluntad y mi modo de ver. Ahora es otra cosa. No puedo hacer lo que quiero... Bien es verdad que no quiero nada, pero bueno, ... ya me entiendes... mi deseo es entregarme a Jesús en todo, y el modo de hacerlo veo claro no está más que en la obediencia.
SAN RAFAEL ARNÁIZ.
EL DESEO DE DIOS Y LA CIENCIA DE LA CRUZ.
BIBLIOTECA CISTERCIENSE.

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