Nadie puede llenar el vientre de repente, ni tan poco vencer la pusilanimidad de una sola vez. Ella cederá tanto más pronto cuanto más pronto sea tu compunción; pero en la medida que ésta sea insuficiente, seguiremos siendo cobardes.
A menudo los inclinados a la sensualidad son comprensivos, misericordiosos y fáciles para llorar con otros o halagarlos; en cambio los que tienen celo por la castidad no poseen estas disposiciones en el mismo grado.
Merecen gran pena delante de Dios los enfermos, que habiendo experimentado en sus llagas la sabiduría del médico, antes de estar perfectamente curados, lo abandonan y toman a otro.