Yo os digo: no hagáis frente al malvado, pero si alguien te golpea en la mejilla derecha, preséntale también la otra, y si alguien quiere disputar contigo y tomar tu túnica, déjale también el manto, y si alguien te exige andar una milla, anda dos con él. ¿Por qué? Para conservarte sin ira y sin tristeza, corregir a aquél mediante tu paciencia y conducir a ambos, bueno como es, bajo el yugo de la caridad.
Máximo el Confesor

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