¡Oh imagen de Dios! Reconoce tu dignidad; reverbere en ti la impronta de tu Hacedor. Te tienes por despreciable: más no olvides que eres algo precioso... Mantén una presencialidad total en ti misma. Dedícate por entero a conocerte y a discernir de quién eres imagen, qué eres y qué puedes en Aquél cuya impronta llevas.
Guillermo de Saint-Thierry.
Edición bilingüe preparada por
LOS MONJES CISTERCIENSES DE ESPAÑA.
BIBLIOTECA DE AUTORES CRISTIANOS.

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