¡Oh imagen de Dios! Reconoce tu dignidad; reverbere en ti la impronta de tu Hacedor. Te tienes por despreciable: más no olvides que eres algo precioso... Mantén una presencialidad total en ti misma. Dedícate por entero a conocerte y a discernir de quién eres imagen, qué eres y qué puedes en Aquél cuya impronta llevas.
Guillermo de Saint Thierry.
Super Cántica 66... p. 166.
Carisma cisterciense y bernardino.
San Bernardo; Obras completas.
Edición bilingüe; Monjes cistercienses de España.
EDITORIAL BAC

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