Ut Ómnibus Glorificetur Deus (para que en todo sea glorificado Dios).

Santa Regla de San Benito, capítulo 57.

domingo, 25 de octubre de 2026

El amor infinito de Dios.



Dios ha hecho venir al mundo a la existencia por amor, por amor lo conduce a través de este recorrido temporal, por amor lo guía a la transfiguración admirable, por amor este mundo será absorbido en el gran misterio de aquel que ha realizado todas estas cosas, y por amor, en fin, todo el curso de la actividad de la creación llegará a su culminación. (Col II, 38, 2).

En un primer momento Dios, a causa de su pasión de amor por el hombre revela su ayuda en las cosas que existen y son corpóreas, para que, a través de ellas, el hombre pueda experimentar aún mejor el poder de la pasión de Dios por él y para que a través de la comprensión de las cosas que existen sea confirmado en el conocimiento de las cosas escondidas (Col 1,77).

Dios se encuentra cerca del corazón que sufre y que por causa de la aflicción le grita. Más aunque en las cosas corporales rehúse alguna veces concederle aquello que puede servirle de ayuda, como cualquier médico que mediante las penosas pruebas de las operaciones quirúrgicas intenta devolver la salud, en las cosas del alma el Señor tiene una inmensa compasión por aquel que sufre a causa de las penosas pruebas de sus tristezas (Col 1, 57)

Si bien hubo un tiempo en el que no existía aún la creación, no ha habido jamás un tiempo en el que Dios no mostrara amor hacia ella; pues aunque ella no había venido todavía a la existencia, no hubo para Dios un tiempo en el que la creación no existiera en su conocimiento. (Col III, 5).


ISAAC DE NÍNIVE.

El Don de la Humildad.

EDICIONES SÍGUEME.

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