Un caso: les parece ver con visión corporal, ángeles en el cielo, al niño Jesús en el sacramento y cosas semejantes. Simulan oír cantar a los ángeles o que experimenten dulzura sensible en el sacramento, y así por el estilo con lo demás sentidos. Lo mismo pretenden en su interior con toda noticia espiritual o conocimiento esencial de Dios, que se puede tener por visión.
Al poner sus gustos y preferencias en estas cosas, trabajan mucho en balde, y corren el peligro de ilusionismo. Porque Dios permite que el demonio se entere y los engañe con múltiples visiones, perceptibles por los sentidos, o interiormente como en los sueños. Ellos, en cambio, anhelan estas cosas y se gozan en ello: se creen con derecho a tenerlo y se glorían de recibir tales dones. Se engríen, se creen muy importantes, se tienen por sabios, se vuelven obstinados hijos del demonio.
HERP.
DIRECTORIO DE CONTEMPLATIVOS.
EDICIONES SÍGUEME.

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