La doctrina de la imagen y semejanza es la clave de la espiritualidad cisterciense y de su entronque en la tradición patrística. El hombre recibió en la creación la imagen y semejanza de Dios (Guil. de TH. Super Cant.1...). Imagen que configura al mismo cuerpo humano (...). Toda la creación es imagen de Dios (...) pero es signo "muerto". La imagen es vida en el alma humana, por ser de naturaleza intelectual. Por eso el alma es sutil y poderosa. Es a la vez "spiritus-animus-anima" (pneuma-nôus-psijé) tres formas de ser y de obrar concomitantes...
Guillermo de Saint Thierry.
Super Cántica 66... p. 166.
Carisma cisterciense y bernardino.
San Bernardo; Obras completas.
Edición bilingüe; Monjes cistercienses de España.
EDITORIAL BAC

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