No se debe dar crédito a cualquier palabra ni a cualquier espíritu; más con prudencia y espacio se deben, según Dios, examinar las cosas.
¡Oh dolor! Muchas veces se cree y se dice más fácilmente del prójimo el mal que el bien. ¡Tan flacos somos!
Más los varones perfectos no creen de ligero cualquier cosa que les cuentan porque saben que la flaqueza humana se presta al mal y es muy deleznable en las palabras.
Gran sabiduría es no ser hombre inconsiderado en lo que ha de hacer, ni porfiado en su propio sentir.
A esta sabiduría también pertenece no creer a cualquier palabra de los hombres, ni decir luego a los otros lo que oye o cree.
Toma consejo del hombre sabio y de buena conciencia; y apetece más ser enseñado de otro, mejor que seguir tu parecer.
La buena vida hace al hombre sabio, según Dios, y experimentado en muchas cosas.
Cuanto alguno fuere más humilde en sí y más sujeto a Dios, tanto más sabio y sosegado será en todo.
Tomás Kempis
La Imitación de Cristo.
Biblioteca de clásicos cristianos.
Editorial San Pablo.

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