Ut Ómnibus Glorificetur Deus (para que en todo sea glorificado Dios).

Santa Regla de San Benito, capítulo 57.

miércoles, 26 de agosto de 2026

El pecado es una deformación.


 

Tal caída es una deformación, una deformidad extranjera. La persona se decolora porque ha perdido su propia dracma en medio del caos mortal de su misma casa. La casa debe ponerse en orden e iluminarse, pues el mal es un caos mortal, la noche de la desemejanza. <<La memoria, la inteligencia de los beneficios divinos y la realidad de la voluntad, indicios de una hechura a imagen de Dios, están corrompidas y disueltas en el hombre. Ha llegado el caos, la confusión, y ha invadido el corazón humano. La razón ha quedado perturbada por el pecado; el desorden se ha instalado en la razón y en la voluntad. Por eso la sensualidad reina como por derecho natural sobre la razón y sobre la voluntad>> Tal desemejanza es una pérdida en las tinieblas. La dracma sucia, spoliata decore, el polvo, la piel del pecado, las tinieblas, son una cierta imagen de la muerte. <<Hemos experimentado nosotros, desgraciados, como la astucia del diablo nos ha seducido. Pues roto el sello, se ha seguido la amarga separación, la triste desunión. Dinos, ¿en dónde se cumple lo que habías predicho, espíritu malvado: "no moriréis nunca"? Lo cierto es que morimos.



SAN BERNARDO DE CLARAVAL.

Edición bilingüe preparada por 

LOS MONJES CISTERCIENSES DE ESPAÑA.

BIBLIOTECA DE AUTORES CRISTIANOS.

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