Mientras arde el fuego de la carne castiguémosla en todo tiempo y lugar, guardando la abstinencia, más después, apagado este fuego -lo cual me parece que no será antes de la tumba- podremos esconder nuestra actividad espiritual.
JUAN CLÍMACO
ESCALA ESPIRITUAL O DEL PARAÍSO.
EDICIONES MONTECASINO

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